El Arte del Pro Wrestling
Todo tiene un comienzo, nadie nace conociendo todo sobre el mundo. Algunos encuentran sus pasiones desde la niñez, otros son menos afortunados y les lleva más tiempo, lo importante siempre es deleitarnos de ello con el tiempo que nos queda. Conocí el Pro Wrestling en septiembre de 2024, gracias a TikTok, con la famosa storyline de Rhea y Liv Morgan de ese tiempo. Aunque en su momento no le di importancia, digamos que realmente logré encontrar esa conexión con las storylines de John Cena, admiraba su capacidad para detener oponentes aunque para el momento todo fue una broma para mí. Yo ni siquiera sabía que era lo que hacían en ese ring ni qué reglas había que seguir, aunque tarde, la noche que vi por primera vez la magia que realizaban dentro de ese ring fue un sentimiento completamente nuevo para mí que me mantuvo pegada a la pantalla queriendo ver más. El primero al que vi fue a John Cena, quien lo convirtió en mi favorito automáticamente. Fue con el que aprendí las reglas, entendí algunos movimientos y la libertad que tenían, dando lugar a hacer realidad cosas que parecían imposibles. Mientras continuaba viendo más y más de Cena me encontré con alguien particular que resultó ser el mismísimo Shawn Michaels, que me enseñó la importancia del carisma en un show. La lucha libre profesional no es solamente un show al azar, es atletismo y técnica deportiva en su máxima expresión, es una construcción meticulosamente planeada para entrar en la cabeza del espectador y hacer personal cada momento de una rivalidad trabajada semana tras semana en cada pequeña interacción. Mientras más investigo, observo y entiendo encuentro una forma distinta de ver el deporte lo amo más. Es una cuestión de tiempo que te intenta unir al show, porque al inicio es todo sobre los movimientos difíciles de los luchadores, o los spots dolorosos; pero con el tiempo se aprecia la belleza del deporte desde distintos ángulos tales como la construcción de una historia larga y lenta, diversos estilos como la técnica, las promos, el trabajo mental hacía el público, los combates de larga duración y hasta pequeños detalles como el atuendo del ring. Todos estos aspectos son los que uno no entiende al inicio, pues se ven tan irrelevantes, porque son solo dos personas peleando por una cuenta de tres. El wrestling nos enseña la evolución de nuestras perspectivas respecto a algo y señala nuestra ignorancia sobre temas que creemos dominar, porque cuanto más vemos más nos vulneramos a ello. Cómo fanático que soy, yo jamás podria haber visto a mi yo de octubre del 2024 llorando por una lucha o viendo una contienda de una hora sin que me pareciera un tortura. Por eso escribo esto, para burlarme de la ignorancia que nos llega a privar de algo tan puro y disfrutable como es la lucha libre profesional. Porque no es solo la acción en el ring, sino que engloba todo el trabajo detrás para poner a esos luchadores ahí con un motivo.